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Candidaturas reformistas en capital y casi todo el país Resultado
directo de las componendas del gobierno de Rafael Hipólito Mejía con un
sector definido y determinado del Partido Reformista, que ha sido
sobornado con cuantiosísimas contratas
La
forma inescrupulosa y conforme a la amoralidad propia del lumpen con que
los tres partidos tradicionales, PRD, PRSC y PLD se reparten las riquezas
del Estado y comparten la impunidad con la bendición y las aguas
bautismales de los obispos católicos, es un asunto en realidad
escandaloso y poco más que monstruoso. Por
ejemplo, ha quedado en claro que Joaquín Balaguer, inválido, vuelto un
cascarón, sin vista, sin facultades intelectivas y las que le restan,
como es lógico y natural, carcomidas por la artereosclerosis y la
senilidad, le sigue haciendo un daño terrible al país y al pueblo
dominicanos, pues alrededor de él lo que se monta es verdaderamente un
sainete de mal gusto, que sirve de mampara para pasar de contrabando, ante
la ignorancia y la ingenuidad de una gran parte del pueblo, como que tal o
cual cosa, casi siempre descabellada, es obra de la voluntad de la momia
del que fuera el cerebro de la maldad y la perversidad compartida por la
Iglesia Católica hecha poder político real. Así,
se ha denunciado que las candidaturas reformistas en la capital y en casi
todo el país son el resultado directo de las componendas del gobierno de
Rafael Hipólito Mejía con un sector definido y determinado del Partido
Reformista, que ha sido sobornado con cuantiosísimas contratas. Entre
esos se han citado al impensante Jhonny Jones, candidato a senador por el
Distrito Nacional, a Genao, actual diputado, a Rafaela Alburquerque y a
Quique Antún, quienes junto a Aníbal Páez son de los sobornados. Lo que en su ignorancia garrafal llama Rafael Hipólito Mejía como cátedras de democracia que sigue dando el bonapartista Balaguer no son más que engaños perpetrados para pescar incautos, igual a como se relata en la obra “El Mío Cid”, donde el Cid Campeador, después de muerto, es amarrado y montado en su cabalgadura para, usando el cadáver, infundir ánimo a las desmoralizadas tropas de Castilla que luchaban contra el intruso moro que dominaba la península en ese entonces. Ni más ni menos es lo que se repite en República Dominicana con Leonel Fernández y Rafael Hipólito Mejía junto con Hatuey Decamps yendo a visitar la momia de Joaquín Balaguer. |