
|
El enfermizo tránsfuga y mercenario peñagomista conocido
como el “Pig” fue derrotado y rumia su dolor pretendiendo insultar al
periódico ¡Despertar! El “Pig”, candidato a senador por el Partido Reformista
Social Cristiano en la Provincia Independencia fue derrotado, y con ello
se enterró a un enfermizo tránsfuga y mercenario que siempre, como buen
peñagomista que fue, se vive vendiendo al mejor postor. El “Pig”, con las cuentas bancarias millonarias que
acumuló desde la Presidencia de la Cámara de Diputados durante el
gobierno de Leonel Fernández, terminó comprando una entelequia llamada
Partido Popular Cristiano (PPC). Se postuló a senador por éste y el
Partido Reformista Social Cristiano lo acogió en su boleta como candidato
a senador en la Provincia Independencia. Y rumia hoy su dolor, acusándonos en forma mendaz y
pretendiendo insultar al periódico “¡Despertar!”, baluarte
inexpugnable de la lucha popular y de la dignidad de los explotados, llamándolo
panfleto. Y al “Pig” le decimos que él, al igual que los iletrados
que sólo saben de arribismo, cree que panfleto es necesariamente algo
malo. Pero hemos de decirle que los alegatos polémicos y satíricos más
brillantes conocidos por la modernidad son precisamente dos panfletos:
Primero, el de Blas Pascal, filósofo y científico católico de Francia,
que de seguro él desconoce en su ignorancia propia de un analfabeto,
contra la perversidad y las canalladas de la orden de los jesuitas; y el
otro es el de Carlos Marx contra el agente bonapartista encubierto Carlos
Vogt, titulado, “¿Quién es en realidad el señor Vogt?” Sin panfletos, como lo entiende desde su infamia, ese tránsfuga
y amoral mejor conocido como el “Pig”, no se hubiese producido la
Revolución Francesa y la humanidad no hubiese tenido la Declaración
Universal de los Derechos Humanos, de la cual hoy se enorgullece.
|