No sólo César Medina y Puello Báez sino todos los periodistas amarillos son mercenarios que escriben, hablan o manipulan la realidad para distorsionarla y servir a los intereses espurios que les pagan

 

Cuando Rafael Hipólito Mejía formula la denuncia de que los nombrados César Medina y Puello Báez son dos periodistas que han vivido todo el tiempo de los fondos públicos, no ha hecho más que corroborar una realidad que nuestro Partido Comunista (PACOREDO) ha venido repitiendo desde el año 1966 hasta la fecha.

Pero no sólo César Medina y Puello Báez son de los periodistas mercenarios que escriben, hablan o manipulan la realidad para distorsionarla y servir intereses espurios.

Es que la prensa comercial por entero, que es propiedad de los capitalistas, no informa sino que desinforma a la gente del pueblo. Y los periodistas son verdaderos mercenarios que están sujetos a normas preestablecidas por los amos que los contratan para que, como plumíferos, cagatinta o pico de oro, es decir, para que como lenguas mercenarias, escriban, entrevisten y hablen de lo que y por lo que se les paga o se les pagará una suma de dinero previamente acordada.

Estos especímenes degradados por el capitalismo, carentes de moral y de escrúpulos, viven haciéndole un daño terrible a la sociedad y a las causas nobles que se emprenden. Ellos no viven para escribir, sino que viven de las mentiras que escriben, hablan y propalan, conscientes y perversamente.

Son la prensa amarilla, los periodistas amarillos, los que se llaman Cuarto Poder, y que en realidad son ensucia cuartillas, cagatinta, pico de oro o penny and linner, es decir, plumíferos o boquíferos de a tanto por línea.