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La Iglesia
Católica tiene un definido y concreto Programa
conspirativo para imponer su férreo dominio absoluto sobre el poder político
y concluir por convertir la República Dominicana en un feudo del imperio
colonial oscurantista Vaticano Para quien
no lo sepa, vamos a darle una panorámica completa de cómo la Iglesia Católica
viene desarrollando un sistemático programa de socavamiento de las
instituciones estatales y de la sociedad, con fines eminentemente
terrenales de poder económico y político, así como militar y
financiero, que nada tienen que ver con asuntos de religiosidad, de fe ni
de purificación espiritual, sino asuntos vulgar y odiosamente materiales
que giran alrededor de las riquezas, de la opulencia, la buena vida y el
dinero. A raíz de
muerto Trujillo, la Iglesia Católica lanzó el más audaz y terrible
programa por adueñarse totalmente del país. Contrario a
lo que los pico de oro, es decir, contrario a lo que dicen y escriben los
mercenarios pagados, la Iglesia Católica fue de las instituciones que más
le sacaron al dictador, culminando con el Concordato (1954), el Vicariato
Castrense (1958) y el Patronato Nacional San Rafael (1958). En la
Historia del Episcopado Dominicano de Fray Cipriano de Utrera (1958),
monseñor Pittini, cardenal italiano en el país, lo dice bien claro. Y en
otra ocasión se los vamos a ofrecer. A fines del
’61, la Iglesia Católica, haciendo uso del Vicariato Castrense, lanzó
las Fuerzas Armadas, a las que ya había pasado a controlar en absoluto,
contra un movimiento religioso campesino de San Juan de la Maguana, que
encabezaban los Mellizos de Palma Sola, y que practicaban creencias místico-religiosas
primitivas, pero que no se involucraban en asesinatos mayores. Aquello fue
un verdadero genocidio. Próximamente les ofreceremos mayores detalles en
base a un pormenorizado estudio hecho por nuestra dirección partidaria al
respecto. Desde
entonces el obispo Beras, en representación de la Iglesia Católica, fue
parte del Consejo de Estado, que se repartió los bienes de los Trujillo
entre sí. Hoy en día,
la Iglesia Católica y el Episcopado del cardenal Hildebrando Borgia López
Rodríguez se ocupan de tener montado un gobierno paralelo al llamado
gobierno central. Ese
Episcopado se vive metiendo en todos los asuntos económicos, militares,
culturales, sociales, políticos, artísticos, etc., etc., es decir, en
las cosas mundanas que, dicho sea de paso, disfrutan en grande, sin que se
ocupen de los asuntos religiosos, de su creencia y sus engaños
oscurantistas. La Iglesia
Católica ha logrado tener más de 500 colegios, universidades y centros
tecnológicos sacados de las costillas, de la sangre, el sudor y el
sufrimiento del pueblo dominicano. Aún así,
son malagradecidos y conspiran permanentemente contra la integridad de la
República Dominicana, siendo los promotores No. 1 de que todos los
haitianos vengan para acá y se les dé la nacionalidad dominicana. En verdad
causa asombro que Agripino Nuñez aparezca como el primer Vicepresidente
del nuevo Aeropuerto privado de Licey al Medio, calculándosele una
inversión de más de 100 millones de pesos. ¿De dónde salieron esos
millones de Agripino? Se
entrometen en las reformas constitucionales, se entrometen en la vida
interna de los partidos políticos, en sus convenciones, en la reelección
de sus candidatos, etc.; se meten en los asuntos internos de la Junta
Central Electoral, se entrometen en los asuntos concernientes a la
Justicia, como se vio en San Francisco de Macorís con el general obispo
De Jesús Moya. La ciudadanía
debe despabilarse y no seguir permitiendo que los curas desacrediten la
autoridad civil para tratar de imponer su dictadura clerical fascista. Los curas deben dejar de ser parásitos del pueblo, y la Iglesia Católica, si es verdad que representa a su dios, que éste los mantenga pero no los ciudadanos que nada tienen que ver con esas supersticiones. |