Coacción e intolerancia caracterizan los atropellos del gobierno Rafael Hipólito Mejía-PRD contra libertad de prensa

 

Después de tantos hechos concretos, como insultos a informadores públicos que son independientes de la nómina palaciega del gobierno de Rafael Hipólito Mejía, después de tantas comprobadas llamadas de agüizotes y calieses o personeros gobiernistas a dueños de radioemisoras, si no personalmente, para presionar para que sus programas sean sacados del aire.

Lo mismo que en la televisión y el affaire que se repite una y otra vez del mismo Presidente que despotrica fuera de control contra cualquier informador que osa cuestionarlo según su libérrima inquietud dentro del amplio marco de hechos, fenómenos o acontecimientos nacionales, sólo tienen un nombre y sólo pueden encuadrarse dentro del concepto del atropello y las recurrentes amenazas.

No hace mucho que el representante de la conservadorísima Sociedad Interamericana de Prensa en el país, se viera precisado a reclamar del gobierno y denunciar en un foro internacional el respeto por el derecho de la libertad de prensa.

Pero no sólo esto.

Ahí también tenemos el caso de esos personeros gubernamentales y palaciegos, como la caricatura de un pichón sin pluma de Nicolás Maquiavelo, esto es Luis Gónzalez Fabra, o bien el pintoresco Guido Gómez Mazara haciendo bellaquerías, chantajeando y presionando contra todo el que desde una columna, espacio radial o de televisión defienda opiniones independientes que reflejen, aún sea tibiamente, la realidad desastrosa y calamitosa que impone el gobierno de Rafael Hipólito Mejía.

Y a pesar de toda esta realidad, resulta demasiado revelador que el conocido Radhamés Gómez Pepín, así como el ex seminarista Aníbal de Castro, director de la revista Rumbo, salgan al mismo tiempo y cada uno por su lado, montando campaña de que en el país no hay abusos contra la libertad de prensa ni atropellos al libre ejercicio del periodismo.

Si hay un periodista dispuesto siempre a respaldar al gobierno que sea, búsquese a Gómez Pepín; si hay que encontrar una gente que, obsequiosa frente a un uniformado con rango que ostente actitud abusiva contra los trabajadores que reclamen, búsquese a ese Gómez Pepín, o sea, a “Jack el Destripador”.

Pero debe saberse que el mencionado ex seminarista Aníbal de Castro hizo, a finales del gobierno de los 12 años, una especialidad periodística en Inglaterra, y que esos estudios le fueron financiados nada menos que por los servicios de espionaje de los tétricos 12 años. Al flamante Aníbal de Castro los cheques le llegan a Inglaterra bajo las siglas DNI, es decir, provenientes de la Dirección Nacional de Información (DNI).

Cuando movimientuchos dizque de periodistas lanzan un comunicado en el mismo tenor y el mismo día que lo hacen los funestos personajes mencionados, de respaldo a los desmanes e inmorales acciones de los personeros gubernamentales en sus atropellos a la libertad de información, la población con su sexto sentido se da cuenta de que se trata de una cueva de judas vendidos por tres monedas de plata.

Otro es el caso, pero del mismo tenor, de venales periodistas como el tal Adriano de la Rosa, de Santiago de los Caballeros, que labora para el gobernador de allí, Víctor Méndez, que exclusivamente se dedica a intimidar a quienes elaboran programas noticiosos y de opinión, y si no chantajear a nombre de la gobernación, a título de que llamaron de la Presidencia, para que esos programas sean sacados del aire, si no, que se preparen.

El señor Víctor Méndez, gobernador de Santiago tiene que definir su real postura para que su nombre no sea utilizado por ciertas gentuzas para perpetrar desmanes contra la libertad de prensa, puesto que, cuando el perro ladra, se castiga al amo. Que amarren a Adriano de la Rosa de modo que su pusilanimidad y mediocridad no ensucien a quienes le dan un empleo.