El buscavidismo es lo que guía a los grupejos vendidos tipo el Falpo

 

Hay refranes que expresan en forma viva la realidad de cosas, actitudes y resultados que se repiten una y otra vez, como si se tratase de un círculo vicioso y que crean la falsa sensación de que es imposible romperlos. Por ejemplo, he ahí el refrán del perro huevero que sigue en lo suyo aunque le quemen el “jocico”.

Veamos por ejemplo el caso del llamado “Frente Amplio de Lucha Popular”, FALPO, de Licey al Medio municipio de Santiago de los Caballeros.

Dicho movimiento, de casi un total contenido reivindicativo socialreformista y remendón, es apéndice o fleco de ese retardatario amasijo de lúmpenes y desclasados que se denomina MPD; como un remolino de río repetía y repetía jornadas reivindicativas cada mes, cada semana. Un día por una carretera, otro día por los apagones, otro mal día por un aeropuerto y así sucesivamente. El caso es que ese Falpo hacía una huelga cada día, cada semana y por quítame esta paja. Ese Falpo es un renegado recalcitrante de toda plataforma ideológica, así como política, de amplias bases y de largo alcance; ese Falpo es sólo una criatura mostrenca concebida y parida a la luz de esas teoricuchas oportunistas del indiferentismo ideológico y de culto a la ignorancia, contrarias a la doctrina científico revolucionaria del marxismo-leninismo y que llaman a ésta, al marxismo-leninismo, “colonialismo ideológico”, haciendo coro con los más recalcitrantes imperialistas y reaccionarios de todos los confines del mundo. Los dirigentes del MPD, entiéndase emepedazo, como un tal Higinio Báez, gustan poner de ejemplo de sus actividades al Falpo.

Pero ahora resulta que precisamente el Falpo se ha vendido con su jefecillo de pacotillas a la cabeza, el llamado Fidel Santana, al gobierno neoliberal, oscurantista antinacional y antipopular de Rafael Hipólito Mejía y el PRD y, en consecuencia, a su policía represiva.

Ese sujeto, Fidel Santana, pactó a cambio de un cheque, de seguro en los cuerpos de espionaje del gobierno, que en Licey al Medio no habrá más luchas ni tampoco enfrentamientos con la Policía Nacional.

Se trata de que el marxismo-leninismo es un microscopio y un telescopio exacto de la lucha de clases y de las actitudes de los grupos, movimientos, partidos y de los llamados dirigentes que, precisamente, nos permite saber el rumbo de los acontecimientos y a dónde irán a parar estos lúmpenes y desclasados que osan pretender contrariarlo con sus disparates e inmoralidades, sustento de su buscavidismo a ultranza.