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El
cardenal Hildebrando Borgia López Rodríguez da muestra de estulticia al
pretender justificar su superchería de Satanás citando el amasijo más
completo de superstición, crimen e ignorancia que se llama La Biblia
El
cardenal Hildebrando Borgia López Rodríguez ha vuelto a referirse a los
asuntos de Satanás. Parece
que esta vez lo hace sintiendo que al referirse, como lo hizo en la vez
anterior, a asuntos directamente políticos, queda desenmascarado en su
real catadura de lobo disfrazado de oveja, que diciéndose consagrado a
una causa divina, en verdad lo que le interesan son las cosas mundanas, y
mientras más mundanas son, más le gustan, más le interesan y mucho más
le atraen. Lo
que se está discutiendo y lo que nosotros le enrostramos es que eso de
Satanás, el diablo, dios, Jesucristo-hijo de dios, etc., etc., es pura
invención del hombre, y del cristianismo en particular, que no es más
que la ideología religiosa triunfante del Imperio Romano. Pero,
¡Vaya usted a ver cuál es el argumentajo de su excelencia Hildebrando
Borgia López Rodríguez!; cuando todo el mundo espera un argumento
contundente que aplaste por la fuerza de su contenido y su comprobación
práctica a sus adversarios y oponentes, que en este caso somos nosotros,
ese Príncipe de la Iglesia Católica sale con el raquítico e insípido
argumentajo de que el Viejo Testamento menciona aquí y allá a Satanás,
al diablo, etc., etc. y de que el otro Testamento, esto es, el Nuevo, o
los Evangelios de Marcos, Mateo, Lucas y Juan, más las Epístolas de
Pablo, que es Simón el Mago, carentes todos de bases científicas e históricas
y que hasta la exégesis histórica ha vapuleado como un sambá,
demostrando su inconsistencia total y su descomunal carácter de amasijo
de ignorancia, falsificación y superchería, carecen de validez y
originalidad, como sucede con todo lo atinente a esa religión llamada
cristianismo. Imagínese
el lector, ¿qué crédito se le puede dar al llamado Viejo Testamento,
con el que todavía se pretende sustentar que su dios creó al mundo y al
hombre en seis días y al séptimo descansó, y que de esto hace apenas 4
mil años? Comprobadamente,
en cambio, la Tierra sólo tiene, como planeta, según corrobora la
ciencia de la geología, por lo menos, seis mil millones de años, y el
hombre tiene, siendo parte de la fauna terrestre, cerca de un millón de años. En
cuanto al Nuevo Testamento, sólo le vamos a referir que ninguno de los
documentos contenidos en él tienen fuerza ni valor de originalidad, que
todos son el fruto de una falsificación inicial y de los documentos o
pergamino del Qumrán, y que esa original falsificación hecha un siglo
después de Jesús, se ha seguido reproduciendo y aumentando, sucesiva y
continuamente, con más y más falsificaciones, provenientes, casi
siempre, del paganismo. En
realidad, da lástima y hasta pena ver a todo un hombre, que tiene la
apariencia hasta de inteligente y culto, desgranarse repitiendo tantos
disparates supersticiosos y atrasados, sólo posibles de concebir como
creencias de sujetos tan atrasados y salvajes que pueden meterse en una
jaula y ser exhibidos en un zoológico, o en un circo, junto a los
canguros australianos.
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