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La
iglesia católica y su papa y Están descalificadas para hablar de moral, ambas sectas descansan sobre la base de la estafa, la ignorancia, la superchería, la explotación, la miseria y la opresión del ser humano
El
virtuoso Rodrigo Brogia criollo, es decir, Nicolás de Jesús López Rodríguez,
tiene algunas particularidades que le permiten abandonar su terrible
parecido e identificación con aquel virtuoso del veneno y del puñal
artero, para pasar a encarnar el papel de otro relevante personaje de la
historia del papado y el Consejo Cardenalicio de la sede del
Vaticano; trátase del sacerdote y cardenal Hildebrando, que luego llegó
a ser papa con el nombre de Gregorio VII (1073-1085), tenido por muchos
especialistas en la historia del Vaticano, como el verdadero creador del
poder temporal (real) del papado, además del religioso, pero por sobre
todo, el creador del celibato como parte de su brega por la creación de
ese poder político-económico temporal y terrenal de que durante largo
tiempo, hasta 1870, hiciera, para desgracia de la humanidad y la vida,
ostentación la iglesia cristiana-vaticana. Hildebrando
fue siempre un tenebroso personaje maquinador e intrigante, y de él la
historia cristiana arroja un saldo inequívoco de crímenes y ambiciones
materiales desorbitadas y se escribe que rigió los destinos de la iglesia
cristiana con verdadera "mano de hierro"; implementador, o sea,
que aplicó un lento y perverso plan maquiavélico, fundado en la ambición
terrenal y el amor desenfrenado a las riquezas y a los placeres mundanos y
dice el cristiano español, Álvaro Baeza, autor de "La Increíble
Historia del Estado Vaticano", por ejemplo, que "su política
fue totalmente sanguinaria y falta de escrúpulos". Gregorio
VII o el nigromántico monje poseído por el espíritu infernal, según
dicen las mismas actas del Concilio de Brixen (1083) en que fuera
destituido como papa, es el creador de la medida más
de la iglesia cristiana y que hoy sólo guardan los católicos,
como es el celibato. Con la
implementación del celibato y luego de otorgarle a dicho salvaje y
antihumana disposición el carácter de disposición divina y eterna tal
y como está consagrada y que no es permitido ser discutida, se
descalifica a toda la iglesia y a todo cura incluido el papa, para hablar
de lo que se refiere a las relaciones sexuales con posibilidad de
reproducción humana, y toda la iglesia queda de hecho a la luz del
sentido común y la razón descalificada de pleno derecho para hablar del
tema. Sin
embargo, en los hechos la iglesia quiere seguir haciendo daño y quiere
seguir teniendo potestad y derecho de entrometerse en los asuntos mundanos
de los seres humanos, traspasando las fronteras de su llamado mundo divino
y santo. Hay una
contradicción inmoral en el hecho de que la iglesia y su papa se dicen
divinos y no quieren vivir sino es pegados y a costillas de los bienes
terrenales. ¿Cómo
puede hablar o apelar a la moral el cardenal Hildebrando Borgia López
Rodríguez? ¿Qué
se ha llegado a creer, es qué el cardenal Hildebrando Borgia López Rodríguez
se siente con la facultad divina de atropellar y que nadie lo ponga en su
justo lugar? La
iglesia católica ni la evangélica o protestante tienen moral, pues ambas
sectas descansan sobre la base de la estafa, la ignorancia, la superchería,
la explotación, la miseria y la opresión del seres humanos. Permítasenos
hacer, pues, un recuento de los casos de pedofilia y homosexualidad dentro
de la iglesia católica en los EE.UU. y se verá la verdadera realidad. Según
"La Increíble Historia del Estado Vaticano" de Álvaro Baeza,
en "los EE.UU. actualmente hay más de 2,400 curas y religiosos (católicos
y no católicos) condenados por abusos sexuales y otros 10 mil en espera
de juicio. Entre esos casos hay varios obispos, algunos de ellos
arzobispos muy famosos, y para ser más exactos, la Corte Federal de
Justicia americana ha condenado a 18,000 sacerdotes y religiosos por toda
clase de deleznables y vergonzosos abusos sexuales". ¿Es ésta
la moral a la que apela Hildebrando Borgia López Rodríguez? Un
eminente escritor, ex-cura, Noel Dullarde, escribió "cuantos deben
su nacimiento y bendita cuna a tanta sotana de todo bendito signo, y
-agrega- quien dude que se documente y lea los escritos y actas de los
nacimientos en tantos y tantos conventos, monasterios y seminarios a lo
largo de los siglos". O bien,
como el mismo Napoleón Bonaparte dijera a los potífices Pío VI, a quien
por cierto le cortó la cabeza en Francia (1794) y comprobó que no tenía
nada de divina, y a Pío VII a quienes les subrayó:
"cuantos benditos he conocido nacidos de otro bendito
superior". Es de
esto que resulta incalificable, y no moral, a lo que llama Hildebrando
Borgia López Rodríguez moral, moral que le falta a los médicos que
recetan la píldora anticonceptiva "un día después".
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