Sobre violencia, hombre, mujer y sociedad de clases

 

* La violencia se ejerce las 24 horas del día durante todo el año

* Y tiene como fuente el Estado que la sistematiza y organiza contra todo el pueblo

* Mienten los que exageran la magnitud del uso de la fuerza bruta contra la mujer

* Ese tipo de violencia es una parte insignificante del mundo de violencia en el régimen de explotación capitalista

 

El día 8 de marzo se conmemoró el llamado Día Internacional de la Mujer, que es algo tan abstracto e intangible que cada quien lo interpreta y lo utiliza de acuerdo a su interés personal o de la clase a que pertenezca.

Las pretensiones son hoy enfatizar, hasta convertirlos en un absurdo absoluto, los hechos de fuerza y sangre de que son objeto mujeres por asuntos pasionales como si estos hechos de fuerza fueran los más numerosos y los actos de violencia excepcionales, únicos, sorprendentes en la sociedad y con respecto a la población. Toda esa importancia que se le atribuye a esos actos de violencia es exagerada y como tal, es falsa. Y es evidente que así como detrás de cada crimen hay un responsable, detrás de esta exagerada campaña hay intereses y grupos de gentes responsables, que son más criminales, beneficiarios y fomentadores de la violencia que los mismos protagonistas del uso de la fuerza o de hechos agresivos contra la mujer.

No debe olvidarse que no hay una mujer en el aire, sino que toda mujer, así como es de carne y hueso, siempre pertenece a un grupo social que tiene una posición o relación determinada con las riquezas o con la pobreza, con la cultura o con la incultura, que "trabaja" facilitando la explotación de los demás, incluidas las otras mujeres que pertenecen a las masas de trabajadoras, o bien, por el contrario, son mujeres obreras, campesinas, amas de casa, que tienen una posición en la sociedad correspondiente a la misma posición de su marido y de sus hijos, profesionales, desclasadas, prostitutas, empleadas de quehaceres domésticos o de tiendas, etc., etc.

Hemos dicho que en este país hay propiamente dos mundos, esto es, un mundo, el de los explotados, el de los pobres, el de los necesitados, así como el otro mundo de los intermedios, pero que algo, aunque sea poco, tienen. Pero básicamente hay dos mundos. Y el intermedio gira alrededor de uno de esos dos.

Las mujeres, todas sin excepción, pertenecen a esos grandes grupos sociales o mundos o conglomerados humanos llamados clases sociales. Quiérase o no, es así.

Como hay gentes pagadas por las clases dominantes para hacer creer que no hay clases ni lucha de clases, o bien que la sociedad no tiene como base las relaciones económicas y las actividades productivas basadas en la explotación, esas mismas gentes reciben paga y viven de hacer creer que las mujeres son un mundo aparte de estas clases. Y esos sectores mercenarios son los que se dedican a contraponer a las mujeres con los hombres como si la sociedad se dividiera en faldas y pantalones, en las que tienen panties y los que usan pantaloncillos, o en los que tienen pene y las que tienen vaginas, así como a decir que la base de la sociedad es la familia, que sobre todo es una unidad básica de reproducción y perpetuación del hombre, del ser humano, que a su vez pertenece, o sea que está dividido en clases, y cuando nace, o aún desde que está en el vientre ya siendo embrión aún o feto, tiene un sello de clase.

Esos tergiversadores ahora están empeñados, cumpliendo las órdenes del imperialismo y la reacción criolla, así como de los burgueses, terratenientes y altos miembros de los cuerpos policíaco-militares y sus cuerpos de espionaje, en proseguir su sucia labor, y se dedican a decir que la única o más importante forma de violencia es la del hombre, del que tiene pene y testículos, contra las que tienen vaginas, clítoris y demás órganos femeninos, y que por obtener estos favores es que los hombres desarrollan agresiones y actos de violencia contra la mujer, o bien desarrollando la llamada violencia intrafamiliar, que también abarca la de los padres sobre los hijos.

Resulta ridículo afirmar tales disparates sobre la violencia, puesto que el 99.99% de los actos de violencia de la vida nacional y social no tienen nada que ver con el uso o las preferencias sexuales de los hombres ni de las mujeres. Los que tanto gustan de montar esos espectáculos ridículos que absolutizan la llamada violencia del hombre contra la mujer o en la vida intrafamiliar deberían hacer un esfuerzo y ponerse a pensar en serio, y a investigar y muchos se podrán dar cuenta que la violencia es generada, sistematizada y recreada por el régimen de explotación con sus secuelas de deformación espiritual tanto del hombre como de la mujer trabajadores; las clases explotadoras y opresoras, esto es, dominantes, tienen ante todo a su servicio el aparato del Estado, que es un órgano o aparato especializado en defender por la fuerza el orden económico-social imperante. La parte administrativa del Estado actual, que no son la policía y las FF.AA., son también represivas, como la Justicia, las leyes, las escuelas y la educación.

Esta sociedad, que es capitalista y dependiente o subyugada por el imperialismo de los Estados Unidos y de la Unión Europea, descansa, se nutre y somete al hombre y a la mujer trabajadora por la violencia, por el uso indiscriminado y sistematizado de la fuerza bajo todas las formas imaginables.

La policía y las FF.AA. de Leonel Fernández y de Rafael Hipólito Mejía han matado más de 2,000 dominicanos fusilados en plena calle, ¿acaso no es eso violencia?

Que se busquen las estadísticas y se verá que murieron suicidados en el país casi 400 ciudadanos en el 2002 y de éstos, casi 360 son hombres, mientras que sólo un 10% son mujeres. Estas estadísticas corresponden al 27 de febrero, o sea, a 9 días antes de hoy. ¿Acaso puede negar alguien que estas son muertes violentas?

Pero, ¿cuántas mujeres mueren de parto en el país? ¿o cuántos niños mueren al nacer? ¿o cuántos son abortados? si no, ¿cuántos hombres y mujeres mueren por no poder comprar, por ejemplo, las medicinas para tratar la alta presión cuyo tratamiento más barato anda por los 30 pesos diarios?

Cuántos por no tener insulina, cuántos por falta de cuchara, cuántos por parasitismo, cuántos de tuberculosis, etc., etc. ¿y alguien en su sano juicio puede decir que estas muertes no son fruto de la violencia?

Pero lo más penoso y escandaloso es que dentro de las mujeres seducidas a la campaña baja y sucia que potencializa la falsa idea de que los problemas de la sociedad son de pene y vagina valiéndose del sonsonete de la violencia del hombre contra la mujer, aparecen aquellos de cuyos pescuezos cuelga la infame cruz del cristianismo-catolicismo y he aquí esta pregunta, ¿acaso esta religión no postula que el lugar de la mujer es parir, criar los hijos y que está descalificada para todo rol progresista y sano en la sociedad? Claro que sí. Pero sabemos que detrás de la campaña de marras no sólo están las lesbianas, sino la Iglesia Católica y la protestante, porque el sistema de explotación no se puede mantener en pie sin el cura y el soldado-policía, corroborando la tesis de que toda religión, y el cristianismo en particular, es opio del pueblo.

Que la mujer trabajadora -no nos importan las burguesas ni las reaccionarias- dé un paso al frente tomando conciencia de que su papel está al lado de las masas trabajadoras, de las que forman parte y a las que pertenecen, que tanto las mujeres explotadas como los hombres son oprimidos y explotados por el imperialismo, la reacción y las clases burguesas y terratenientes.

¡Que refuten si pueden esos perversos tergiversadores pagados!

 

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